martes, 1 de febrero de 2011

EL VOCERO DE LOS RICOS


EL VOCERO DE LOS RICOS

El pensamiento Alicia de zapatero, ese socialdemócrata caricaturesco,  se ha transmutado en el correveidile de los gurus de guante blanco, neocons y socialdemócratas,  de los Estados Unidos de Europa. Los mismos que tienen hilo directo con el gran dictador del capital de los Estados Unidos de América. Los dos Estados Unidos han tenido la misma idea a la hora de crear la crisis y salir de ella. Ayuda a la Gran Banca, a los grandes especuladores,  a  los mismos con los  que comparten mantel y mesa todos los  días. Con esta gente no han tenido ninguno prejuicio en saltarse a la torera la máxima de su sistema que consiste en que los mercados  se regulan ellos  mismo sin ninguna intervención externa. Sin embargo aquí en España , la misma en la que los bancos no necesitaban ayuda, el señorito zapatero les concedió una ayuda de 160 mil millones de euros. Les bajo los impuesto a los más ricos, a los que más tienen. Quitó el impuesto sobre el patrimonio etc… y todo esto desde su puesta en escena de la mayor obra cínica que en política haya habido.
      Por otra parte, obedeciendo a los mismos que crearon la crisis y la incentivaron con sus medidas especulativas  restringe de un plumazo  los derechos sociales y laborales de la inmensa mayoría. No los derechos de esas 1800 familias que en España poseen el 80%  de la riqueza de este estado plurinacional y plurilingüe sino a la mayoría de de trabajadores/as, pensionistas, servicios sociales. Relegándoles a la historia del subdesarrollo social que este país ha padecido y padecerá si algo no lo remedia y ese algo es una izquierda que apueste por otro modelo económico y social diferente al de estos patrocinadores del robo y  la mentira
     El  vocero zapatero  de los ricos  asume sin ningún problema político ni de conciencia la lógica perversa e invertida del capitalismo que es hacer pasar a los verdaderos culpables, especuladores, banca, constructoras del ladrillo,  de la crisis por víctimas, sin pedirles ninguna responsabilidad,  y a las verdaderas víctimas, los trabajadores/as en culpables y responsables de la misma.  Pagaremos todos sus excesos, sus risas, sus mansiones y sus grandes comilonas y a sus políticos de poltronas. El resto nos quedaremos otra vez  en el salón de nuestro malestar.

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