TIEMPO DE IMPOSTURAS
Nos encontramos de lleno en la época postmoderna. La realidad liquida se extiende en todas las esferas de la vida. Su levedad ha arraigado en el postsindicalismo que convertido en un clientelismo de baja estopa nos conduce a todos los ciudadanos asentados en las ideas de la IZQUIERDA a un precipicio continuo, a un desmantelamiento de los grandes principios como puede ser el de justicia social. Las cúpulas sindicales partícipes en este matrix socialdemócrata y neoliberal echan mano de la cartera, hacen cuentas y como cazadores adiestrados se dirigen a la presa más fácil, dejando a un lado a las grandes fortunas y a los grandes estafadores de este prostíbulo de carretera llamado mercado. La domesticación se ha apoderado de sus estrategias compartiendo baño con la monarquía bananera de esta casta política bien pagada y bien situada en sus decisiones a la hora de privatizar los buques insignias de la corona para pasar luego a capitanearlos o a servir de marineros bien pagados al cabo de un tiempo prudencial para que la ciudadanía no caiga en la estrecha relación del amiguismo y dedismo. Véase Felipito o aznarito o fidalguito o cualquier ito que se precie sin escrúpulos ni conciencia social. A todo esto lo llaman con un eufemismo: PACTO. Sin embargo no hay que tener mucha memoria para saber que siempre que un gobierno socialdemócrata se ha sentado con los sindicatos a dialogar y pactar, los recortes sociales y laborales han sido sus consecuencias colaterales. Sino recuerden todas las reformas habidas y por haber desde Felipe hasta nuestros días. Mientras los grandes empresarios y los grandes banqueros hacen balance, cierran filas y le dan un golpecito a zapatero y a su partido socialista obrero para que sigan en la senda de desmantelar el estado de bienestar y en la senda de recortes laborales y sociales. Aconsejándoles que hagan conjuros ideológicos para que lo de socialista y obrero sea sólo una tapadera o un coladero de los poderes fácticos incluida también esta jerarquía eclesiástica tan demócrata y tan divina y también pagada y servida por el Cesar de turno. Así llegados a estas alturas de la gran impostura, lo progre es la competitividad, el individualismo radical, pasar de la política y el uso de un lenguaje carente de significado. Por ejemplo el otro día escuché a Don Roberto Jimenez hablar de cambio y de progresía en navarra: no sé si se refería al cambio de moneda , al cambio de sillón o al cambio ideológico que progresa hacia la social derecha en el que se encuentra la familia del psn.. Habrá que suprimir del discurso de la IZQUIERDA el término cambio y el termino progre y expresar claramente que otro sistema económico y social es posible basado en la justicia social , en la democracia directa y participativa de la ciudadanía y en EL LAICISMO. Es decir habrá que alzar la voz en todos los rincones de esta navarra navarrera que la TERCERA REPÚBLICA es una necesidad y una solución a estos desmanes de los que dicen “cambio” y “progresismo”.
Gregorio Ojer Bueno.